Hoy: 22 de Febrero de 2012
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Este documento si bien no es de nuestra autoría, creímos que igualmente era necesario hacerlo conocer porque en él se expresan las dudas que todos en algún momento podemos tener.-

"A mis compañeros de trabajo:

 Dudé en escribir estas líneas ya que mis sentimientos eran y son diversos; van desde la bronca, a la tristeza y al orgullo.-

BRONCA por ser siempre el mismo grupo de compañeros a la hora de defender el valor de nuestro salario, nuestras condiciones de trabajo y nuestra dignidad laboral.-

TRISTEZA por la indiferencia y falta de compromiso de muchos de ustedes, en un tema que también es de tu interés y hace al bienestar de tu grupo familiar.-

ORGULLO por tener valores e ideales, con los cuales educo, y sobre todo por sobreponerlos al miedo y a la indiferencia.-

ORGULLO  por que lucho no solo por lo mío sino por lo nuestro.-

ORGULLO  por poder mirar a cualquiera a los ojos y no tener que bajar la vista, o mirar hacia otro lado.-

A los que dicen que tendríamos que ser todos, les digo que ojalá así fuese, pero no es lo mismo ser siete, nueve que NINGUNO.-

A los que dicen que "les alcanza", puede ser cierto, porque hace mucho tiempo que otros pelean por su salario.-

A los que dicen tener miedo, nosotros también lo tenemos, pero no nos paraliza.-

Finalmente, quien nada aporta a la colmena, no tiene derecho a probar su miel.-

                            Un abrazo a mis compañeros de luchas e ideales.-"


Propuestas de la nueva comisión directiva


Cuando el árbol nos impide ver el bosque.-

No descubrimos nada si afirmamos que esta metáfora es inherente a la condición humana.

Que es clave para entender el error humano y que ella se nutre de las condiciones de dissociabilidad de las que en algún momento todos participamos.

Quienes cumplimos un rol dirigencial no estamos exentos de este pecado esencial, ya que como dijimos es inherente a la condición humana, pero advertidos del problema debemos aislarnos de los condicionamientos de nuestra personalidad y cobijarnos en la función social que tenemos, la cual a modo de escudo pone nuevamente al hombre delante del árbol y frente al bosque.

Así el panorama cambia, los problemas personales dejaron de ser institucionales y por ende se revitaliza la función que cumplimos.

A partir de aquí, podemos decir que surge un hombre renovado frente a una realidad distinta, más abarcadora y compleja a la estrecha y facilista que planteaba el primer escenario.

Esto implica que los dirigentes sociales debemos estar a la altura de los acontecimientos, poniendo una cuota de desprendimiento personal y autocrítica a fin de obtener el mejor de los rumbos para nuestros representados.

En esta misión el diálogo es la mejor herramienta para el traspaso de los escenarios.-

 

 
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